Un aliado de lujo en el congreso de Estados Unidos

Un aliado de lujo en el congreso de Estados Unidos

Durante su primera visita a Colombia, Gregory Meeks viajó al Chocó y visitó una escuela de niños desplazados por el conflicto armado del país. Reconoce que las limitaciones de la población eran mucho más hondas de lo que imaginaba, pero vio algo en los ojos de aquella infancia luchadora.

Era un brillo, era el sueño de condiciones mejores y era la voluntad para luchar por ellas. Ese resplandor le recordó a Meeks uno de sus ídolos: el juez de la Corte Suprema de los Estados Unidos, Thurgood Marshall, a quien el congresista norteamericano reconoce, junto a sus padres, como una de las mayores influencias de su vida.

“Thurgood Marshall se esforzó sin cesar para lograr la igualdad de los afroamericanos  en el sistema legal estadounidense”, recuerda Gregory Meeks. El congresista pensó que si los niños afrocolombianos eran cobijados por un sistema educativo caracterizado por la equidad y que brindara las mismas oportunidades a todos, sin importar la raza y el origen social, aquellas almas tan jóvenes podían ser los futuros líderes de su raza, del país y del mundo
En los niños del Chocó Gregory Meeks se vio a sí mismo. Regresó a las memorias de su infancia humilde, pero el fardo de la nostalgia no lo hundió en la tristeza. Meeks reconoce que tuvo la maravillosa oportunidad de educarse y que, gracias a ella, ha podido destacarse en su vida política.

Cuando de Colombia se trata, una de las primeras autoridades consultadas en el Congreso de Estados Unidos es Gregory Meeks. Gracias s una recomendación suya se creó la Comisión Intersectorial para el Avance de la Población Afrocolombiana, Palenquera y Raizal, que lideró el vicepresidente Francisco Santos.

El congresista recuerda sus años en la Escuela de Derecho de Howard, en Washington DC, como unos de los más dichosos de su existencia. Esa experiencia, reconoce, le dio muchas herramientas que le han servido en el futuro para trabajar para la sociedad. De sus años universitarios recuerda con mucha admiración a un compañero de clase, Alvin Pittman, quien es uno de los mejores abogados laboralistas de los Estados Unidos.

Después de graduarse en Derecho, se convirtió en Asistente del Fiscal del Distrito de Washington. Fue un trabajo muy enriquecedor: “pude buscar la libertad de individuos que eran inocentes y asegurarme de que quienes le hacían daño a la sociedad fueran encarcelados”, asegura Meeks.

Luego de su trabajo como Asistente del Fiscal, ocupó puestos en investigación contra drogas y corrupción política. Pero reconoce que inició el camino por la senda política cuando trabajó como líder comunitario en el muy conocido sector de Queens, en Nueva York.

Trabajo comunitario

Durante sus años como líder comunitario en Queens, Meeks trabajó para lograr una mejor atención de las personas en el sistema de salud neoyorkino y para asegurar la construcción de espacios de vida dignos para las personas.

Su liderazgo fue reconocido por muchos y quienes estaban enterados de su trabajo comunitario le pidieron que se lanzara a un puesto vacante en la Asamblea. De esta manera, Gregory Meeks se convirtió en Juez Supervisor de dicho organismo y vigiló el sistema de compensación de los trabajadores norteamericanos.

Nuevamente, sus seguidores le pidieron que buscara una posición en el Congreso de los Estados Unidos.  Meeks reemplazo al político Floyd Flake y ha sido congresista durante once años.

A lo largo de esos años, Gregory Meeks se ha ganado el reconocimiento y respeto de colegas republicanos y demócratas al igual que de sus representados, al destacarse como un líder efectivo, con sentido común; como hombre pragmático y supremamente inteligente.

Un grupo de afrocolombianos, conformado por Óscar Gamboa, Luis Gilberto Murillo y Robert Asprilla, contactaron al congresista Meeks y le pidieron que liderara una revisión de las políticas del gobierno americano hacia las comunidades negras en Colombia, en la época que se estaba implementando el Plan Colombia.

15 veces ha visitado el congresista Meeks a Colombia. La última fue en octubre pasado, cuando fue homenajeado por la Universidad Santiago de Cali

15 veces ha visitado el congresista Meeks a Colombia. La última fue en octubre pasado, cuando fue homenajeado por la Universidad santiago de Cali.

Este grupo de afrocolombianos le solicitó a Meeks su intervención para buscar un equilibrio entre los recursos que el Plan destinaba a la guerra y los de la inversión social.  Esta petición es atendida por el representante, quien logró un aumento del 35% en los recursos del Plan Colombia destinados a la ayuda de comunidades vulnerables.

Como fruto de la interacción con estos líderes afrocolombianos, Meeks también lideró un trabajo de incidencia en el Gobierno de Colombia que se tradujo en mayor presencia de miembros de la Comunidad Negra en altos cargos y dignidades del Estado.

Asuntos colombianos

En agosto de 2005, Gregory Meeks visitó por primera vez Colombia, invitado por Murillo, Gamboa y Asprilla, para constatar, con sus propios ojos, la realidad de la población afrocolombiana.

“Le dije a Robert Asprilla que en ese momento no quería reunirme con el Gobierno, ni ver los sitios turísticos elegantes. Quiero ir a ver el verdadero pueblo de Colombia. Entonces me llevaron a Buenaventura, a Tumaco y al Chocó. Y lo que me ocurrió, realmente, es que  me enamoré de Colombia. Cuando los miré a los ojos vi el reflejo de mí mismo. Cuando le hablé a los jóvenes y a los niños no podía dejar de pensar en mi propia vida”,  recuerda Meeks, aludiendo su infancia en Estados Unidos, cuando no había muchas oportunidades para los ciudadanos negros.

No obstante, durante ese primer recorrido por Colombia, el congresista le solicitó al presidente Álvaro Uribe Vélez crear la Comisión Intersectorial para el Avance de la Comunidad Afrocolombiana.

Su recomendación fue aceptada. Mediante el Decreto 4181 del 29 de octubre de 2007, esta comisión comenzó un trabajo arduo, bajo la presidencia de  Francisco Santos, vicepresidente de Colombia, y la gerencia de Óscar Gamboa, en ese entonces director ejecutivo de la Asociación Nacional de Municipios con Población Afrodescendiente, Amunafro.

Meeks, se ha convertido en el vocero de Colombia en el congreso de Estados Unidos, trabajando de la mano con otros miembros del Black Caucus, integrado por 43 congresistas afroamericanos. Por ello hoy, en el Congreso y en el Gobierno de su país, cuando de Colombia se trata, es la primera autoridad consultada. Su papel fue determinante en la creación del proyecto de ley que otorgó una partida de 45 millones de dólares destinados a proyectos productivos de la población afrocolombiana.

Gregory Meeks regresó a Colombia en octubre pasado, gracias a una invitación de la Universidad Santiago de Cali, Amunafro, la Alcaldía de Cali y la revista Ébano Latinoamérica, con el interés de seguir profundizando en los temas relacionados con los afrocolombianos y otros sectores de Colombia que puedan ayudar a llevar a cabo las recomendaciones de la Comisión Intersectorial.

Durante esta visita, Meeks fue condecorado con la  Medalla Universidad Santiago de Cali en Grado de Oro, que es el más alto reconocimiento que el centro docente hace a un egresado ilustre o personalidad regional o nacional, por el aporte académico, responsabilidad social y desarrollo en la calidad de vida de cada ser humano, y es la primera vez que se entrega a un personalidad internacional que ha contribuido con su apoyo incondicional a la comunidad afrocolombiana.

El congresista americano reconoce que su trabajo en Colombia es gratificante por el apoyo de organizaciones afro sólidamente constituidas. Admite que existe una infraestructura social y unos líderes civiles valerosos que facilitan el contacto con sobre la población y son fundamentales en el desarrollo de proyectos que involucran a esta. Gracias a estos líderes y organizaciones, en opinión de Meeks, la cooperación entre Estados Unidos y Colombia tiene resultados tangibles.

Uno de los logros más importantes de esa ayuda son las becas Martin Luther King y Fulbright, a las que Meeks considera como el gran puente hacia una educación de calidad para los afrocolombianos. El representante asegura que, en un mundo globalizado, el aprendizaje de otra lengua y el contacto con personas de otras nacionalidades, a través de la academia, son fundamentales para formar a los futuros líderes de Colombia y del mundo.

“No se sabe cuál es el rol que vamos a desempeñar en el futuro –les dijo Meeks a un grupo de estudiantes negros en Cali–. Lo que sí sabemos es que no hay límites. Trabajando juntos, con inteligencia ustedes pueden construir un mejor mañana, hacer que Colombia sea mejor para los afro y para todas las personas”.