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	<title>Revista Ébano Latinoamérica</title>
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		<title>La villa del cine</title>
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		<pubDate>Sat, 09 Jan 2010 23:35:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Revista Ebano</dc:creator>
				<category><![CDATA[:: EN ESTA EDICIÓN::]]></category>
		<category><![CDATA[Enfoque]]></category>

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		<description><![CDATA[En Villa Paz, un corregimiento de Jamundí, sus habitantes son actores y actrices naturales. 
De la mano de Víctor Alfonso González, ‘El director’, ya se han grabado cuatro películas que llenan parques y salones comunales . Este reportaje, que le mereció a su autor el premio Colprensa de periodismo, es una cortesía de la revista Gaceta de El País. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h5>Por Santiago Cruz Hoyos</h5>
<p>Y de repente la calle se llenó de curiosos. Las puertas de las casas se abrieron y de ellas salieron apremiantes mujeres, niños, hombres, ancianos. Todos de raza negra, descendientes de africanos. Todos estirando los cuellos, como queriendo ver mejor. Algunos ya sabían lo que iban a presenciar, por eso miraban atentos pero guardando un silencio sepulcral.</p>
<p>Era la tarde de un miércoles de agosto y en Villa Paz, un corregimiento que pertenece a Jamundí y que está ubicado a 40 minutos de Cali, se estaba filmando la escena de una película. “Recuerden que desde que comienzo a grabar ya no somos nosotros, ya son las caras de los personajes actuando”, se escuchó decir. Eran las palabras del director y guionista, Víctor Alfonso González, dirigiendo a Vanessa Carabalí, Armando González, Mariana González y Fabio Balanta, los actores.</p>
<p>Inició la grabación. Víctor se movía en círculo, buscando el mejor plano. Era la escena de lo que quizá será el desenlace de un asesinato. Un hombre amenazaba con un revólver al marido de una mujer que apareció con cara de angustia e implorando por la vida de su amado. En el piso, una joven hermosísima de 16 años estaba de rodillas y con las manos juntas, como orando, para también clamar por la vida del sentenciado a muerte. No había caso. En la mirada del hombre del revólver no se notaba un ápice de misericordia. La suerte estaba echada.</p>
<p><img class="alignright size-medium wp-image-344" title="villapaz2" src="http://revistaebano.com/articulos/wp-content/uploads/2010/01/villapaz2-257x300.jpg" alt="" width="257" height="300" />En ese momento un aguacero bíblico se desprendió del cielo y la grabación se suspendió. El desenlace de la escena quedó en suspenso. Todos, actores y curiosos, salieron corriendo buscando sus respectivas casas para resguardarse de las gotas pesadas y los truenos que empezaban a caer. La rutina del pueblo se sacudió por un momento gracias al milagro del cine.</p>
<p><span style="color: #800000;"><strong>II</strong></span><br />
Para llegar a Villa Paz se debe atravesar Jamundí y tomar la carretera que conduce al corregimiento de Potrerito. A lado y lado de la vía se ve el verde de los pastos y las montañas. Más adelante se ve el color rojizo de la tierra mezclado con el color de los cultivos de caña. En el trayecto hay tramos en donde el polvo entra a las gargantas sin permiso y en cantidades generosas. A lo lejos aparecen tractores a paso de tortuga y hombres que van y vienen en moto.</p>
<p>Una hacienda cañera de paredes blancas es la primera edificación que anuncia la llegada a este pueblo que fue fundado en 1892 y que sólo ahora es noticia gracias al cine. En Villa Paz es tanta la rutina, que ni siquiera han sucedido tragedias que merezcan ser contadas. Ese corregimiento, gracias a Dios, jamás se inunda y es tanta la tranquilidad que no se necesitan policías, no se sabe de balas. Quizá por esa monotonía de sus días es que su nombre poco se lee en los periódicos.</p>
<p>Después de unos metros de la hacienda cañera, aparecen a lado y lado de la carretera casas en bahareque y algunas de cemento y ladrillo. En las ventanas se ven hombres matando el tiempo. Algunos juegan dominó. Hay gallinas por todas partes, uno que otro perro y una mujer que carga en una vara de madera suculentos pescados recién sacados del río.<br />
En la plaza central hay una cancha de microfútbol que al mismo tiempo funciona como cancha de baloncesto. También hay, en una esquina, un puesto de chance, la droguería San José y carteles de cartulina pegados sobre paredes que anuncian ventas de minutos a celular a $150 y paletas a $200. Y se ven niños, muchísimos, jugando partidos de fútbol improvisados. Es mitad de año y en Villa Paz los estudiantes están en vacaciones.</p>
<p><img class="alignleft size-medium wp-image-345" title="villapaz3" src="http://revistaebano.com/articulos/wp-content/uploads/2010/01/villapaz3-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" />Ya en la calle y caminando junto a Víctor, le pregunto si en el pueblo hay síntomas de racismo.</p>
<p>-No, acá todo el mundo es bienvenido. ¿Por qué la pregunta?</p>
<p>Noté mientras caminábamos que era la única persona de piel blanca y que quizá por ello la gente miraba con curiosidad. Incluso, algunos murmuraban frases entre sí. Al final, más que racismo, lo del periodista blanco con grabadora que caminaba por ahí era una novedad jocosa en el pueblo. El periodista, decían algunas mujeres, se les parecía a un personaje de la televisión: ‘El duro’ Manuel Isaza, uno de los personajes de la novela ‘Oye bonita’. Se escuchaban carcajadas. Lo de los apodos, entonces, es quizá otra forma que tiene el corregimiento para sacudirse de la rutina.</p>
<p>A Villa Paz había llegado con la intención de comprobar si era cierta la historia que escuché como un rumor de la boca de un fotógrafo amigo: esa historia que afirmaba que en un corregimiento desconocido, de gente dedicada a la agricultura, a la docencia, a los servicios domésticos, en donde no hay forma de educarse profesionalmente, sus habitantes filmaban películas. Que el gestor de todo era Víctor Alfonso González, un albañil de 24 años que jamás había ido a una universidad. Que el hombre filmaba películas con celular o cámaras digitales de fotos y que le quedaban bastante aceptables, así aparecieran actuaciones de hombres muriendo que se reían. “No importa eso. Lo importante es que las películas están”, dijo el fotógrafo.</p>
<p>Seguí caminando junto a Víctor para conocer el fondo de la historia que resultó ser cierta, una poesía viviente de la superación humana en medio de estos tiempos de crisis económica. Vamos en busca de su padre, Armando González, un hombre que en el pueblo tiene cinco nombres distintos por culpa del cine y es uno de los personajes más famosos de Villa Paz y sus contornos. Tanto, que ya hasta lo han parado en las calles de Jamundí, Robles, Timba, poblaciones cercanas, para pedirle un autógrafo.</p>
<p><img class="alignright size-thumbnail wp-image-346" title="villapaz4" src="http://revistaebano.com/articulos/wp-content/uploads/2010/01/villapaz4-200x150.jpg" alt="" width="200" height="150" />Es que don Armando, un negro alto y delgado que ya anda por los 50 años, además de ser maestro de construcción y ganarse la vida levantando casas de guadua, es actor y por lo regular siempre encarna el papel protagónico de las películas. La paradoja de su vida es que ni siquiera tiene televisor.</p>
<p>Mientras llegamos a su casa, Víctor sigue hablando de Villa Paz. Cuenta que hay cinco iglesias, todas de diferentes religiones. También hay un centro de salud y un solo colegio, la Unidad Educativa Luis Carlos Valencia. Nadie tiene Internet en la casa y el que lo necesite debe ir al único sitio que hay, ubicado a pocos metros de la cancha de baloncesto.</p>
<p><img class="alignright size-thumbnail wp-image-347" title="villapaz5" src="http://revistaebano.com/articulos/wp-content/uploads/2010/01/villapaz5-200x150.jpg" alt="" width="200" height="150" />Y los ‘ricos’, que en Villa Paz son los docentes, son los únicos que tienen antena parabólica. Entonces, Víctor se ríe pícaro y lanza esta perla, quizá pensando en las ironías de la vida: “Yo, que soy el director, guionista, editor y hasta actor de las películas que acá hacemos, tampoco tengo parabólica”. Después lanza otra frase que desconcierta aún más: “Tampoco sé qué es una sala de cine. Nunca he entrado a ver una película”. Entonces su trabajo como cineasta empírico cobra una relevancia aún mayor. Ante Víctor y sus producciones hay que quitarse el sombrero.</p>
<p>‘El director’, como algunos lo llaman mientras camina por estas calles, cuenta que la gente en Villa Paz vive en su gran mayoría de la agricultura. Cultivan naranja, caña, arroz. Otros, los que pueden estudiar, que son pocos, trabajan como docentes en Cali y Jamundí. Hay también quienes se dedican a la construcción, obreros como él y su padre. Las mujeres, que ni tienen la suerte de trabajar en la agricultura y mucho menos en la docencia, se ganan la vida como empleadas del servicio doméstico en las casas de estratos altos de Cali.</p>
<p>Pero todos aquí, no importa el oficio o la profesión, dice Víctor, pueden ser actores o actrices de cine en cualquier momento. Varios ya han actuado en sus películas. No interesa que ninguno jamás haya pasado por una universidad, un taller de expresión corporal o ni siquiera hayan visto una obra de teatro. Lo que importa es meterse en el personaje e interpretarlo lo mejor que se pueda. Y disfrutar. Además, nadie cobra un centavo por actuar. La plata a la larga es lo de menos. Lo interesante es verse en la pantalla y que al otro día el actor no se llame como lo bautizaron sino con el nombre del personaje que interpretó. Así don Armando, por ejemplo, en una calle puede responder al nombre de Secundino, y en la siguiente, al de Anastasio.</p>
<p><img class="alignleft size-medium wp-image-348" title="villapaz6" src="http://revistaebano.com/articulos/wp-content/uploads/2010/01/villapaz6-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" />Llegamos a su casa. Para entrar hay que pasar por un solar atestado de gallinas que no paran de cacarear. Don Armando me estrecha la mano, sonríe cuando le digo que ya lo vi actuar en las películas y se apresta a contar su vida sentado en un butaco de madera.<br />
<strong><br />
III</strong><br />
Dos días antes de ir al pueblo me encontré con Víctor en una banca del parque principal de Jamundí. Le había pedido que nos viéramos en ese lugar porque a Villa Paz no tenía idea de cómo llegar. Iba a su encuentro en busca de esclarecer su historia. ¿Quién es el gestor del milagro del cine en ese paraje?</p>
<p>Víctor, sentado en la banca, abrió a propósito de la pregunta un maletín y de él sacó cinco cajas de dvd. Las puso en mis manos, como para empezar a responder. Enseguida empezó a hablar.</p>
<p>“Estas son las películas que se han hecho en Villa Paz con actores espontáneos. Todo empezó porque yo escribo desde niño. Escribo fábulas, cuentos. Y yo quería convertir esos escritos en vídeo, motivado por mi hermano Julio César. Él me insistía en que hiciera una película contando la historia de un libro y aprovechando el computador que había comprado mi hermana. Yo le dije que mejor hiciéramos películas con mis cuentos y fábulas sobre nuestro pueblo. Y así quedó todo y él se fue, porque es policía. Cuando llegó, tiempo después, yo ya tenía lista la primera película, ‘Amor sin perdón’. La filmé en el 2008 con la cámara de un celular Nokia 6300. Mis familiares eran los actores. Después invitamos a otras personas de la comunidad y eso causó un gran impacto. Descubrí que la gente quiere verse en la pantalla”.</p>
<p>Enseguida agregó: “Lo mío es el cine. Me gano la vida como albañil, pero mi sueño es estudiar para dedicarme al cine, que es una bella forma de mostrar los pensamientos que a uno le surgen”.</p>
<p>‘Amor sin perdón’ es una historia trágica, una especie de Romeo y Julieta del Siglo XXI. Cuenta la historia de Anastasio (don Armando), un maestro de obra que sufre una decepción amorosa. Lucía (Mariana González), su mujer, un día decide irse con el mejor amigo de Anastasio, un tipo llamado Cristancho (Daniel González). Con el tiempo Anastasio se recupera de la decepción, encuentra un nuevo amor, viaja a España donde consigue dinero y cuando la vida le sonríe y regresa a Colombia a disfrutar de las mieles del amor y la riqueza, aparece una Lucía celosa que le dispara con un revólver hasta matarlo. Después, la propia Lucía se dispara en la cabeza. Por su cuerpo, se ve en la pantalla, escurre algo que parece sangre. En realidad es jugo de remolacha.</p>
<p>“La idea con esa historia era mostrar el realismo de la vida”, explica Víctor, a quien los tradicionales finales rosa de las películas poco le atraen. Ese filme lo grabó dos veces. Primero con el celular. Después, con una cámara digital que le regaló el artista nariñense Luis Eduardo Ricaurte. Es que Víctor, además de albañil y director de cine, es pintor. Y con Ricaurte está aprendiendo nuevas técnicas, sobre todo, perfeccionando el dibujo de los pies. Su maestro le insiste en que cuando pinte unos pies perfectos, se graduará como artista.</p>
<p>Volviendo a ‘Amor sin perdón’ se puede afirmar que el resultado final es muy aceptable. La película tiene incluso sueños de grandeza, tantos, que Víctor la tradujo al inglés gracias a Internet. Una traducción imprecisa, pero eso a la larga no interesa. “Es que quiero que las historias se vean en otras partes”, explica. Seguimos en el parque.</p>
<p>La segunda película que se filmó se llama ‘La última gallina en el solar’. Es la historia de un mito, una gallina que pone huevos negros. En resumen, la historia es esta: Sandra (Ingrid Juliet Rivas), una mujer de Alteron (fue el primer nombre que recibió Villa Paz), hereda una gallina que pone huevos negros. Secundino (Armando González), el capataz del pueblo, un hombre déspota, y El Mosca (Hubéimar Balanta), un delincuente por naturaleza, no descansan hasta tener en su poder la gallina milagrosa…</p>
<p>‘La senda equivocada’, el tercer filme que se ha grabado en el pueblo, narra la historia de una familia. Uno de los tres hijos se pierde en las drogas, la otra hija, menor de edad, queda embarazada, aborta y muere, provocándole también la muerte a su madre. El último de los hijos le apuesta al estudio y sale adelante.</p>
<p>A primera vista no se nota que el filme hubiera sido grabado en un solo día. Víctor cuenta la anécdota y no se lo cree aún. “En el pueblo se iba a hacer un evento contra la drogadicción y el aborto y nos pidieron que hiciéramos un cortometraje sobre esos dos temas. Recuerdo que el evento era un lunes, y nos propusieron la idea el sábado. En un día montamos todo. Fue un corre corre impresionante”.</p>
<p>‘Tiempo de angustia’ es la más reciente producción que se ha filmado y allí don Armando se faja tremenda actuación, interpretando tres papeles. La película narra historias de hombres que con poco dinero salen adelante, cumplen sus sueños. Quizá sea una semblanza de la propia vida de Víctor y la de los habitantes de Villa Paz. Volvemos al pueblo, a la casa de su padre, en ese solar con gallinas que no paran de cacarear.</p>
<p><strong>IV</strong><br />
Más que un logro personal de ‘El director’, el asunto del cine en Villa Paz es un fenómeno social impresionante. Muchos de sus habitantes ya ven la posibilidad de actuar como un proyecto de vida, sobre todo los jóvenes, y eso es clave en una población en la que encontrar un empleo es casi una hazaña.</p>
<p>Vanessa Carabalí, por ejemplo, es una de esas jóvenes que sueñan convertirse en una gran actriz. La muchacha, una de las mujeres más lindas de Villa Paz, afirma que después de haber actuado en ‘La senda equivocada’, donde interpretó a Leydy, la adolescente que queda embarazada y aborta, se le metió esa idea en la cabeza. “Me gustaría ser como Andrea Serna, por ejemplo. Sé que ella es presentadora, pero la admiro mucho”, dice.</p>
<p>Cuando le comento entonces que si ese es su sueño, ¡a por él! Vanessa no se entusiasma. ¿Cómo? “Acá la situación es complicada, no hay con qué estudiar”. Suena resignada.</p>
<p>El caso de Vanessa es parecido al de Ingrid Juliet Rivas, otra de las actrices. Ingrid tiene una hija de 6 años y es una jovencita ama de casa, pero advierte: “Yo quiero ser importante”. Por eso le gusta la política. Hace parte de la Junta de Acción Comunal y de un movimiento que proyecta pavimentar las calles de Villa Paz, mejorar el estado de las viviendas, optimizar el alcantarillado, atraer instituciones educativas. “Uno acá se gradúa del colegio y no tiene mucho por hacer. Yo estudié enfermería en Jamundí, pero el instituto ni siquiera estaba aprobado. “¿Para qué estudiar así?”, se pregunta.</p>
<p>Y ama el cine, otro camino que le da la posibilidad de convertirse en alguien “importante”. Ella interpretó a Sandra, la protagonista de ‘La última gallina en el solar’. Y en la calle le dicen así, Sandra. A ella le gusta, su hija ya puede decir que su mamá es actriz de cine, pero ella quiere ser de las famosas, esas que se ven desfilando en tapetes rojos.</p>
<p>El sueño de Mariana González, por su parte, no es el de aparecer en televisión, aunque actúa bastante bien, sobre todo si se trata de escenas melodramáticas. Mariana es una madre comunitaria de Villa Paz. A ella también el cine le cambió el nombre. La gente le dice Lucía, por su papel en ‘Amor sin perdón’. También le dicen ‘La llorona’, por su papel en ‘La senda equivocada’. En ese filme siempre entra en acción gritando y con lágrimas en los ojos. “Esto que está gestionado Víctor es un ejemplo para el pueblo, para los jóvenes, un mensaje para que sigan adelante. Y yo, más que ser actriz, lo que sueño es con que el cine de Villa Paz se conozca en otras partes”.</p>
<p>Hubeimar Balanta, ‘El Mosca’, como todos lo conocen después de su papel en ‘La última gallina en el solar’, es un personaje particular, de esos desprevenidos frente a la vida. Dice que lo suyo es trabajar, así sea en un cultivo de arroz, levantando los cimientos de una casa o actuando en una película. Cree que Víctor lo escogió para el papel de delincuente por su historia de vida. Estuvo en el Ejército, en la selva. Sabía lo que era poner cara de malo, porque le ha tocado. ¿Y su actor favorito? Se ríe y dice: “Ese que se llama Arnold (Arnold Schwarzenegger) y Rambo”.</p>
<p>La rutina en Villa Paz se esfuma en el momento de las grabaciones y hasta los hábitos de la comunidad cambian gracias al cine. El día del estreno de ‘Amor sin perdón’ en el salón comunal, el pueblo se convirtió en una fiesta. Fue un domingo, llovía, y aunque la gente tiene la costumbre de acostarse temprano, aquella noche todos estuvieron hasta casi la madrugada viendo el filme. El recinto, además, no dio abasto para albergar a toda la comunidad y las boletas que tenían un precio de $700 tuvieron que dejar de venderse. Había gente parada en puertas, asomada por ventanas, cargándose unos con otros. La película se tuvo que presentar tres veces más. Y los actores que allí aparecieron tomaron otro estatus, se volvieron celebridades que no saben de egos, de orgullos.</p>
<p>Y hablando de celebridades, ahora estrecho, por fin, la mano del protagonista de las películas, don Armando González. Le pregunto que si se imaginaba ser actor, verse en la pantalla. Me dice que no, que él de muchacho veía películas mexicanas, esas de Antonio Aguilar, de Jorge Negrete, y se decía a sí mismo que podría actuar. Pero no, nunca pensó que se vería en la televisión.</p>
<p>¿Y le creyó a su hijo cuando le salió con el asunto de hacer una película? “Sí. Una vez me vio cantar la canción ‘Ella’, de José Alfredo Jiménez, y me dijo que la repitiera para grabarme y hacer un video. Yo le hice caso. Al otro día me dijo que lo que íbamos a hacer era una película. Me dijo, porque yo le conté una historia de una decepción amorosa mía, que me parecía mucho a Anastasio, un personaje de un cuento de él. Y me comentó que yo iba a ser de Anastasio. Sin darnos cuenta, hicimos la película”.</p>
<p>Víctor no lo duda. Su padre es el mejor actor del pueblo, se adapta a cualquier papel, rico o pobre, déspota o ingenuo. Incluso, en las escenas es la mano derecha de ‘El director’. Regaña a los actores que les da por reírse cuando no deben y exige cuando sabe que pueden dar más.</p>
<p>“Trabaje, que esto es algo serio”, le dijo con fuerza a uno de los actores que participaban en la escena inicial de esta historia. Don Armando era el hombre del revólver y no le convencía la actuación de Fabio Balanta, su sentenciado a muerte.</p>
<p>Esa escena era una especie de casting para lo que será la próxima película que grabará Víctor: ‘La viuda’, una historia de una mujer que hace un pacto con el diablo para vengarse de un marido que le pega.</p>
<p><strong>V</strong><br />
Mientras amainaba el aguacero que cayó sobre Jamundí y que dejó la escena en suspenso, todos, actores y director, retomaron sus labores. Las amas de casa retornaron a sus hogares, los obreros, a sus construcciones; los agricultores, a limpiar cultivos de arroz. Víctor, por su parte, me contaba que las películas las edita en un programa que trae cualquier computador familiar: Windows movie maker. La música la consigue en Internet y si necesita que un hombre joven aparezca como un anciano, recurre a un maquillaje artesanal: maizena en la cabeza.</p>
<p>Nadie de este curioso elenco, sospecho, se ha dado cuenta que están cambiando la historia de este paraje olvidado en dos. Nadie sabe de su propia grandeza. El cine en Villa Paz es una metáfora a la superación humana, una burla a los tiempos de hoy que pregonan crisis y miserias.</p>
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		<title>El escritor de la risa eterna</title>
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		<pubDate>Sat, 09 Jan 2010 22:16:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Revista Ebano</dc:creator>
				<category><![CDATA[:: EN ESTA EDICIÓN::]]></category>
		<category><![CDATA[Semblanza]]></category>

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		<description><![CDATA[Arnoldo Palacios tiene 85 años, conserva intacto su buen humor, vive en Francia hace medio siglo, pero continúa hablando del país, del Chocó y de sus problemas. Después de una larga espera, el viajero  incansable de las letras presentó en Colombia su nuevo libro: Buscando mi madrededios.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h5>Por Katherine M. Sarmiento<br />
Bogotá</h5>
<p>Arnoldo de los Santos Palacios Mosquera ha guardado con celo su acento de negro chocoano. Es curioso, ha vivido por más de medio siglo en Francia y, sin embargo, su voz todavía se escucha con esa cadencia que sólo tienen los hijos del Pacífico. No es lo único que llama la atención en este escritor, creador de Las estrellas son negras (1949), y quien hace poco fue homenajeado por el Ministerio de Cultura y la Embajada de Francia, en el marco del programa de Recuperación de la Memoria literaria Nacional.</p>
<p>Su cédula revela que nació el 20 de enero de 1924, pero su alegría, vitalidad y lucidez lo ubican fácilmente en otra generación. Habla con energía, recuerda fechas, nombres, lugares, recita poemas y mantiene una  juiciosa rutina a la hora de escribir. Eso sí, conserva las costumbres del pasado, lo hace a mano, con un buen estilógrafo y en hojas sueltas, preferiblemente en un papel grueso, blanco y de tamaño carta.</p>
<p>Es un viajero incansable porque no ha encontrado en el camino ningún obstáculo que se lo impida. O sí, muchos, pero él ha sabido esquivarlos. Cuando era niño, fue víctima de una poliomielitis que lo obligó a quedarse quieto y aún así asegura que le encanta caminar. Lo hace con dificultad, acompañado de dos bastones, uno a cada lado, y con ellos ha recorrido el mundo. Italia, Inglaterra, Estados Unidos, Escocia,  Portugal, Rusia, África&#8230;</p>
<p><img class="alignright size-medium wp-image-236" style="margin-left: 5px; margin-right: 5px;" src="http://revistaebano.com/articulos/wp-content/uploads/2010/01/arnoldo2-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" />La cuenta es extensa. Su pasaporte de francés se lo ha permitido. Consiguió la nacionalidad porque un día, después de publicar su primera novela, en 1949, se ganó una beca que lo llevó hasta la Universidad de La Sorbona, en París, en un barco polaco que zarpó de Cartagena y desembarcó en Cannes. Lo demás es historia. Europa lo acogió y a Colombia sólo regresa de visita por cortas temporadas.</p>
<p>“No tengo mis libros aquí, no tengo mis papeles, me hace falta todo eso, es que 60 años es mucho”, dice, y explica que su domicilio está en Normandía, cerca de París, en un pueblo llamado Honfleur, donde es posible disfrutar de verdes campos y ver pastar enormes vacas lecheras, y en el que además, tiene de vecina la casa donde vivió el poeta Charles Baudelaire.</p>
<p>Aclara, antes de preguntárselo, que no se siente francés. “Es mucha pretensión creerlo, pero esos papeles son importantísimos, ya no soy más indocumentado”.</p>
<p>Recuerda que cuando le dieron la nacionalidad le preguntaron cómo se iba a llamar. “Y me sorprendieron, qué tal yo, a esta edad, con otro nombre, cómo oigo cuando me llamen, no, les dije que me dejaran el mismo”.</p>
<p>Antes de soltar una carcajada, dice con la frente arrugada y en tono serio: “Yo no he cambiado, he hecho un esfuerzo por mantenerme, por ser yo”. La formalidad le dura tres segundos. Vuelve a la anécdota, repite lo increíble que le pareció la idea de ser otro y luego ríe por lo absurdo de la situación.</p>
<p>Arnoldo Palacios ríe todo el tiempo. Ríe por cualquier cosa, un recuerdo, un juego de palabras, un relato… Su buen humor ha sido su compañero inseparable y es sin duda esta característica la que lo hace ver tan joven a los 85 años.</p>
<p>Estudioso de las lenguas clásicas y de la literatura universal, se ganó la vida como  periodista e investigador y se convirtió, con el tiempo, en un pensador que desde el otro lado del mundo continúa reflexionando con el mismo ahínco sobre su pueblo. Su alma de revolucionario permanece intacta.</p>
<p>“Un escritor tiene que estar al servicio de la humanidad y de su gente, de su clase. Yo no tengo por qué defender los intereses de la oligarquía, yo no pertenezco a eso. Siempre he sido en el fondo, un rebelde”. El tono de su voz pausado se hace enfático, profundo.</p>
<p>Recuerda que en 1950, cuando fue invitado a Varsovia al Congreso de la Paz como vocero de Colombia, su discurso le costó la beca. Siempre ha sido igual. Cuando publicó Las estrellas son negras, el libro no pasó desapercibido. Primero porque se quemó en su totalidad. El manuscrito original y la copia en limpio, ardieron en la época del Bogotazo, en 1948, y Palacios no tuvo más remedio que reconstruirlo, volverlo a escribir a partir del recuerdo.</p>
<p>Esa primera novela relató la vida de Irra en cuatro capítulos: “Hambre” “Ira” “Nive” y “Luz interior”. Allí, habló sin miramientos de ser negro, de la pobreza, el abandono, la falta de oportunidades, la  rabia…<br />
“Irra tenía una vaga idea de lo que llamaban re-vo-lu-ción&#8230; El Gobierno era malo. Gobierno en las manos de los ricos que no sabían cómo era aguantar hambre…”.</p>
<p>En una charla que ofreció en junio de 1998 para el Taller de Escritores de la Universidad Central, dijo: “La novela, entonces, ocurre en Quibdó, tal vez, en un kilómetro cuadrado, un kilómetro y medio cuadrado, y en un tiempo de pocas horas. La novela comienza, más o menos, a las 3:00 de la tarde y se termina al día siguiente a las 6:00 de la mañana. Había que meter, poner, todo el argumento, todo lo que ocurre en la novela, en ese espacio, y en ese corto tiempo”.</p>
<p>Cuando empezó a circular por las calles bogotanas, el texto llamó la atención por su honestidad. José María Restrepo Millán, rector del Externado Nacional Camilo Torres y quien fuera su maestro, lo elogió en el suplemento literario del diario El Tiempo. Otros la criticaron duramente, hablaron de resentimiento racial, falta de técnica, ausencia de fuerza en el personaje principal, pero en realidad la novela le permitió a Palacios aplicar a una beca, que luego le permitió estudiar en el exterior y lo llevó a ser reconocido como una pieza clave en el fenómeno de escritores que le apostaron a la reivindicación de lo social y de lo negro africano.</p>
<p>Para muchos, sin embargo, Las estrellas son negras es una obra que pasó desapercibida y todavía son pocos los que han tenido la oportunidad de llegar a ella o al trabajo de Palacios, entre el que sobresale La selva y la lluvia, libro publicado en 1958 en Moscú y que aún no ha llegado a Colombia.</p>
<p>En 2009, presentó a su patria Buscando mi Madrededios, Una biografía en la que invirtió tiempo valioso y donde él es un personaje principal, lo que le permite hablar sobre temas álgidos de la sociedad, la filosofía, la vida&#8230;<br />
“Ese libro es la historia mía, de mí Chocó… Necesitaba publicarlo, entregárselo a Colombia, al mundo”. Lo hizo durante la Feria del Libro del Pacífico, en Cali.</p>
<p>Con lo ojos brillantes y un tinto frío a su lado, Palacios asegura que el ejercicio de escribir es como una misión. “No hay más remedio”, dice y sentencia que su deber es escribir bien y no cansarse, creer que es posible apostarle al arte, tener la confianza suficiente de que eso le va a llegar a alguien.</p>
<p>“La obra tomará su camino”, porque, finalmente, cada creación también está en el ejercicio de “buscar su Madrededios”, de encontrar un público, de mantenerse en el papel a pesar del paso del tiempo.</p>
<p>“Un libro no se acaba nunca, uno no termina de hacerlo”. Mientras medita, dice con una sonrisa en los labios y con sus grandes ojos saltones brillando, que cuando le dieron la Cruz de Boyacá, el Ministro de Cultura de la época, Ramiro Osorio, sentenció que el libro –Las estrellas son negras– deberían leerlo millones de colombianos. Ahora, cuando ha presentado su nueva obra, dice que ojalá esta vez esas palabras se cumplan</p>
<h3>Compromiso</h3>
<p>Arnoldo Palacios nació en Cértegui, una pequeña población del departamento del Chocó, el 20 de enero de 1924.<br />
Su obra literaria refleja un profundo compromiso social, con la realidad de la comunidad de ascendencia africana.<br />
Su risa perenne lo mantiene tan joven como cuando viajó a Europa en busca de un destino que le daría la madurez suficiente para inscribir su nombre en la historia.</p>
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		<title>Reunión en la Universidad Santiago de Cali</title>
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		<pubDate>Fri, 08 Jan 2010 22:53:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Revista Ebano</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Estudiantes y Egresados de  la Universidad Santiago de Cali participaron del encuentro con el congresista afroamericano Gregory Meeks

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			<content:encoded><![CDATA[<p>Estudiantes y Egresados de  la Universidad Santiago de Cali participaron del encuentro con el congresista afroamericano Gregory Meeks</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://revistaebano.com/articulos/wp-content/uploads/2010/01/sociedad3-e1262993357887.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-194" title="sociedad3" src="http://revistaebano.com/articulos/wp-content/uploads/2010/01/sociedad3-e1262993357887.jpg" alt="" width="475" height="286" /></a></p>
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		<title>Líderes se reunieron en Las Vegas</title>
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		<pubDate>Fri, 08 Jan 2010 22:28:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Revista Ebano</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Sociales]]></category>

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		<description><![CDATA[
Líderes de Africa y América Latina fueron invitados de honor a la Asamblea de la Asociación de Alcaldes Negros de Estados Unidos, celebrada en Las Vegas, Nevada
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			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;">
<p>Líderes de Africa y América Latina fueron invitados de honor a la Asamblea de la Asociación de Alcaldes Negros de Estados Unidos, celebrada en Las Vegas, Nevada</p>
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		<title>Nintendo  presenta su DSi LL, con pantalla  de 4 pulgadas</title>
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		<pubDate>Fri, 08 Jan 2010 00:06:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Revista Ebano</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Tecnología]]></category>

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		<description><![CDATA[Al final es verdad, Nintendo ha presentado en Japón un nuevo modelo de Nintendo DSi con pantalla más grande, no se han roto mucho la cabeza buscando el nombre, se llama Nintendo DSi LL.
Las diferencias con anterior DSi es solo que la pantalla y el lápiz que usa son más grande, el resto es idéntico, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Al final es verdad, Nintendo ha presentado en Japón un nuevo modelo de Nintendo DSi con pantalla más grande, no se han roto mucho la cabeza buscando el nombre, se llama Nintendo DSi LL.<br />
Las diferencias con anterior DSi es solo que la pantalla y el lápiz que usa son más grande, el resto es idéntico, el diseño, cámaras, gráficos…</p>
<p>Para que nos entendamos, esta DSi LL tiene una pantalla de 4,2 pulgadas, mientras que la actual DSi tiene una pantalla de 3,25 pulgadas (por si le sirve, la original Nintendo DS de 3 pulgadas). Aunque no tenemos precio aún por la web japonesa, pero según la firma, estará disponible en rojo, blanco y en negro inicialmente.</p>
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		<title>Avanza proyecto satelital colombiano Satcol</title>
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		<pubDate>Fri, 08 Jan 2010 00:05:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Revista Ebano</dc:creator>
				<category><![CDATA[:: EN ESTA EDICIÓN::]]></category>
		<category><![CDATA[Tecnología]]></category>

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		<description><![CDATA[El Satcol es el nombre dado al satélite geoestacionario que pondrá en órbita Colombia en el año 2012. Este será un dispositivo de casi cuatro toneladas de peso, de las cuales se prevé que 2,4 constituirán el combustible usado para mantenerse en órbita durante 15 años de vida útil. El peso restante o ‘carga útil’ [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-medium wp-image-191" title="satelite Colombiano" src="http://revistaebano.com/articulos/wp-content/uploads/2010/01/satelite-Colombiano-300x171.jpg" alt="" width="300" height="171" />El Satcol es el nombre dado al satélite geoestacionario que pondrá en órbita Colombia en el año 2012. Este será un dispositivo de casi cuatro toneladas de peso, de las cuales se prevé que 2,4 constituirán el combustible usado para mantenerse en órbita durante 15 años de vida útil. El peso restante o ‘carga útil’ estará formado por la plataforma que soporta el sistema eléctrico, térmico y dinámico, en el espacio exterior con un diámetro de 60 metros.</p>
<p>Con este proyecto el Ministerio de Comunicaciones de Colombia pretende dotar de Internet y telefonía a 30.000 lugares apartados de su geografía, especialmente a hospitales, colegios, bibliotecas, alcaldías, concejos, centros de reclusión y batallones del Ejército.</p>
<p>Según cifras reportadas por el viceministro de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones de Colombia, Daniel Medina Velandia, el proyecto Satcol aumentó en 17 mil millones de pesos su presupuesto, para las etapas de diseño, desarrollo, fabricación, lanzamiento y validación de desempeño en órbita. De esta manera el presupuesto global del satélite le costará al país, 534.800 millones de pesos.</p>
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		<title>Madrúguele a los aguinaldos tecnológicos</title>
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		<pubDate>Fri, 08 Jan 2010 00:04:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Revista Ebano</dc:creator>
				<category><![CDATA[:: EN ESTA EDICIÓN::]]></category>
		<category><![CDATA[Tecnología]]></category>

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		<description><![CDATA[La Navidad es una época propicia para sorprender a  los amigos y familiares con la variada oferta de adelantos que ofrecen las firmas de tecnología.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-216" title="tecnology" src="http://revistaebano.com/articulos/wp-content/uploads/2010/01/tecnology.jpg" alt="" width="250" height="363" />Por Jairo Millán Grajales<span style="color: #800000;">*</span>?</p>
<p>Se acerca la Navidad, una mitológica época que hoy presenta como protagonistas a las más destacadas curiosidades tecnológicas, entre software y hardware, como el nuevo Sistema Operativo Windows 7 de Microsoft, las nuevas videoconsolas de Nintendo y la estrafalaria gama cromática de nuevos celulares y teléfonos inteligentes como el chocolate LG-BL40 de LG Electronics, el cuarto teléfono de la serie Black Label, dotado con pantalla panorámica para leer e-mails y páginas web con “chispa cinematográfica” a juegos y videos.</p>
<p>La pantalla ancha también permite avanzar hacia la era de la pantalla dual para una incrementada usabilidad del celular.</p>
<p>Finalmente, del congreso mundial de Sistemas Operativos gestionado por Nokia en Londres, un año después que dicha compañía comprará Symbian y creará una fundación, junto con otros fabricantes de teléfonos móviles, anunció la liberación del núcleo de este sistema operativo presente en multitud de terminales celulares.<br />
La propia fundación ha anunciado a través de su blog la apertura de este promocionado sistema, así como la puesta en marcha de una plataforma con tutoriales y guías para que los desarrolladores puedan ponerse a trabajar lo más rápido posible con la mira puesta en conservar un estándar que hoy se muestra esquivo ante la llegada de Android, que en su versión 2.0 pretende arrebatarle el liderazgo que hoy, bajo la tutela de Nolia, se resiste a compartir tal como algún día Netscape con su arquetípico navigator, experimentó lo mismo cuando fue desafiado por el Explorer de Microsoft, hasta que terminó sepultándolo.</p>
<p>Symbian está presente en multitud de modelos de la marca finlandesa y a pesar de la llegada de Maemo, el legado XXX de la misma compañía pero en versión y Android que todos esperados no solo sea la novedad, sino la manifestación de un revolcón que reúne diseño, navegación, integración en línea, y todos los elementos que la navegación moderna ha impuesto como nuevo paradigma de mercado.</p>
<p><span style="color: #800000;">* Director de Cyberradio,<br />
por Univalle FM Stéreo sábados  9: 00-10:00  a.m.<br />
jamillan@emcali.com.co</span></p>
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		<title>Novedades bibliográficas</title>
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		<pubDate>Thu, 07 Jan 2010 23:52:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Revista Ebano</dc:creator>
				<category><![CDATA[:: EN ESTA EDICIÓN::]]></category>
		<category><![CDATA[Letras]]></category>

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		<description><![CDATA[Un instrumento de memoria
Con esta aproximación a la filosofía espiritual de Paul Brunton, el prolífico escritor William Mina nos aproxima por una senda distinta al que él denomina un iniciado adepto de la verdad.
Es su manera de recordarnos que nuestra verdadera identidad es cósmica y que nuestro destino es crecer consciencia y autodescubrimiento. Aquí, la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_157" class="wp-caption alignleft" style="width: 113px"><img class="size-full wp-image-157 " style="margin-left: 5px; margin-right: 5px;" title="La busqueda de lo divino" src="http://revistaebano.com/articulos/wp-content/uploads/2010/01/l_busqueda.jpg" alt="" width="103" height="150" /><p class="wp-caption-text">La búsqueda de lo divino</p></div>
<h3><span style="color: #800000;">Un instrumento de memoria</span></h3>
<p>Con esta aproximación a la filosofía espiritual de Paul Brunton, el prolífico escritor William Mina nos aproxima por una senda distinta al que él denomina un iniciado adepto de la verdad.</p>
<p>Es su manera de recordarnos que nuestra verdadera identidad es cósmica y que nuestro destino es crecer consciencia y autodescubrimiento. Aquí, la verdad, la justicia y la paz encuentran otra dimensión.</p>
<hr />
<div id="attachment_163" class="wp-caption alignright" style="width: 123px"><strong> </strong><strong><img class="size-full wp-image-163" title="Princesa Violeta" src="http://revistaebano.com/articulos/wp-content/uploads/2010/01/l_princesa.jpg" alt="" width="113" height="150" /></strong><p class="wp-caption-text">Princesa Violeta</p></div>
<h3><span style="color: #800000;">Fantasía afrobrasilera</span></h3>
<p>En <em><strong>Princesa Violeta</strong></em>, la autora brasileña Veralindá Ménezes narra la historia de una bella princesa de un reino muy rico, que descubre la frustración de su padre por no tener un hijo. La princesa se convierte en una gran guerrera y muestra a su padre la fuerza de las mujeres.</p>
<p>Se trata de un cuento de hadas innovador, además de una estética nueva, muestra a una joven que decide su destino y que simboliza a la mujer de hoy.</p>
<hr />
<div id="attachment_156" class="wp-caption alignleft" style="width: 112px"><img class="size-full wp-image-156" title="l_blackpolitical" src="http://revistaebano.com/articulos/wp-content/uploads/2010/01/l_blackpolitical.jpg" alt="" width="102" height="150" /><p class="wp-caption-text">Black Political Organizations</p></div>
<h3><span style="color: #800000;"><strong>Organización y liderazgo</strong></span></h3>
<p><span style="color: #800000;"> </span>Mucho se conoce sobre las organizaciones de derechos civiles de la década del 60, pero muy poco acerca de las organizaciones políticas afroamericanas que surgieron desde entonces.</p>
<p>Este es un recorrido por los nuevos liderazgos, logros, estructuras, activistas y miembros de las generaciones post sesentas y su impacto en las organizaciones políticas afroamericanas contemporáneas.</p>
<hr />
<div id="attachment_164" class="wp-caption alignright" style="width: 116px"><strong><img class="size-full wp-image-164" title="l_senorsombra" src="http://revistaebano.com/articulos/wp-content/uploads/2010/01/l_senorsombra.jpg" alt="" width="106" height="150" /></strong><p class="wp-caption-text">Señor Sombra</p></div>
<h3><span style="color: #800000;"><strong>Colombia en el año 2014</strong></span></h3>
<p>En 391 páginas, el escritor chocoano Óscar Collazos, acude a la magia de su pluma para narrar los horrores de la violencia en Colombia durante los últimos años. Se trata de una trama de suspenso, con todos los ingredientes del conflicto nacional, aunque la novela transcurre en el año 2014, según el autor, con  personajes, diálogos y testimonios, en la que se ponen de presente los horrores de uno de los protagonistas de la violencia: el paramilitarismo.</p>
<hr />
<div id="attachment_162" class="wp-caption alignleft" style="width: 124px"><img class="size-full wp-image-162" title="l_orika" src="http://revistaebano.com/articulos/wp-content/uploads/2010/01/l_orika.jpg" alt="" width="114" height="150" /><p class="wp-caption-text">Orika</p></div>
<h3><strong><span style="color: #800000;">La saga del rey Benkos Bihojó</span></strong></h3>
<p>En San Basilio de Palenque, hogar de Benkos, quien liderara la más grande gesta de emancipación de América, se desarrolla la historia de <em><strong>Orika</strong></em>.</p>
<p>A decir de Hugo Leal Rojas, en este espacio se entrelazan, en una hermosa mezcla de fantasía, religiosidad y magia, una sucesión de hechos que conformaban el bricolaje de religión, historia y santería que cautivan al lector desde la primera página de esta obra.</p>
<hr />
<div id="attachment_161" class="wp-caption alignright" style="width: 113px"><strong><img class="size-full wp-image-161" title="l_mujer" src="http://revistaebano.com/articulos/wp-content/uploads/2010/01/l_mujer.jpg" alt="" width="103" height="150" /></strong><p class="wp-caption-text">Ser mujer afro en Cali</p></div></p>
<h3><span style="color: #800000;"><strong>Vivencias y resistencias</strong></span></h3>
<p>La Red Nacional de Mujeres Afrocolombianas Kambirí pone el dedo en la llaga, a través de un profundo estudio sobre la discriminación múltiple contra las mujeres negras en Cali, capital afro de Colombia.</p>
<p>Cifras, testimonios e historias de vida dan cuenta de una realidad que hace aún más valioso el progreso de las mujeres afro en una ciudad que les ha sido hostil, desde el principio de los tiempos.</p>
<hr />
<div id="attachment_155" class="wp-caption alignleft" style="width: 116px"><strong><img class="size-full wp-image-155" title="l_barack" src="http://revistaebano.com/articulos/wp-content/uploads/2010/01/l_barack.jpg" alt="" width="106" height="150" /></strong><p class="wp-caption-text">Barack Obama y la presencia afro en las Américas</p></div></p>
<h3><span style="color: #800000;"><strong>Grandes personajes</strong></span></h3>
<p>Un meritorio trabajo desarrolla el economista Luis Guillermo Ramos, al exponer de manera suscinta la vida de grandes personajes de la historia afro.</p>
<p>Con Barack Obama como personaje inicial, el autor se adentra en la vida de hombres y mujeres negros que con su esfuerzo han hecho posible que un descendiente de africanos ocupe hoy la presidencia de la primera potencia del mundo.</p>
<hr />
<div id="attachment_159" class="wp-caption alignright" style="width: 131px"><strong><img class="size-full wp-image-159 " title="l_honor" src="http://revistaebano.com/articulos/wp-content/uploads/2010/01/l_honor.jpg" alt="" width="121" height="150" /></strong><p class="wp-caption-text">En honor a la Verdad</p></div></p>
<h3><span style="color: #800000;"><strong>Mujer de letras</strong></span></h3>
<p>Nunca antes uno de los grandes talentos del Pacífico había hecho tanto mérito como para escribir un libro en su honor, como  Teresa Martínez de Varela (1913-1998).</p>
<p>Dama de letras, poetisa y compositora, Teresa Martínez es retratada por Úrsula Mena Lozano en esta obra que hacía falta para reconciliarnos con la memoria de una de las hijas ilustres del Chocó olvidado y de Colombia.</p>
<hr />
<div id="attachment_158" class="wp-caption alignleft" style="width: 117px"><strong><img class="size-full wp-image-158" title="l_comunidades" src="http://revistaebano.com/articulos/wp-content/uploads/2010/01/l_comunidades.jpg" alt="" width="107" height="150" /></strong><p class="wp-caption-text">Comunidades negras y espacio en el Pacífico colombiano</p></div></p>
<h3><span style="color: #800000;"><strong>Una novedad en investigación social</strong></span></h3>
<p>¿Por qué los movimientos sociales surgen en ciertos lugares y no en otros? ¿Cuál es la relación de un  movimiento social con el entorno en que surge? ¿Qué papel cumple el lugar para explicar la manera como un movimiento social se desarrolla en el tiempo? son algunos de los interrogantes que el geografo alemán Ulrich Oslender trabaja en este libro, mientras propone un acercamiento novedoso a la investigación social.</p>
<hr />
<div id="attachment_160" class="wp-caption alignright" style="width: 118px"><strong><img class="size-full wp-image-160" title="l_madrededios" src="http://revistaebano.com/articulos/wp-content/uploads/2010/01/l_madrededios.jpg" alt="" width="108" height="150" /></strong><p class="wp-caption-text">Buscando mi madrededios</p></div><span style="color: #800000;"><strong>La historia de muchos negros</strong></span>“<strong></p>
<p><em>Buscando mi madrededios </em></strong>es la biografía de mi vida. Es una obra en la que me veo desde lejos para poder escribir mi propia vida, tal cual, sin meterle fantasía o demasiada piedad o demasiada lástima. No es la historia de lo que soy yo, pero escrita por mí viéndome desde lejos, como si ese que veo fuera otra persona diferente”.</p>
<p>El que habla es Arnoldo Palacios, describiendo su más reciente obra.</p>
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		<title>El arduo camino al éxito</title>
		<link>http://revistaebano.com/deportes/el-arduo-camino-al-exito/</link>
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		<pubDate>Thu, 07 Jan 2010 23:47:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Revista Ebano</dc:creator>
				<category><![CDATA[:: EN ESTA EDICIÓN::]]></category>
		<category><![CDATA[Deportes]]></category>

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		<description><![CDATA[Yílber Ocoró Venté ha sido campeón nacional 20 veces y subcampeón panamericano. Con el apoyo de la Fundación Sociedad Regional Portuaria de Buenaventura puede competir en torneos internacionales.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Rio de Janeiro, 26 de julio de 2007. Gimnasio Algodão, en el Complejo Deportivo Miécimo da Silva. Dos karatecas disputan un combate en la categoría de los 80 kilógramos. El brasilero Nelson Sardenberg gana el combate con una diferencia de tres puntos. Faltan cuatro segundos. Sólo un milagro puede negarle el triunfo al karateca local.</p>
<p>En el coliseo reverberan los vítores patrióticos de la barra y brillan los colores de la bandera brasilera en la extensión monumental de las graderías. Un segundo después, el silencio aplasta el entusiasmo de casi todos los espectadores. Sólo se oyen los gritos y aplausos de una mujer, la única dichosa entre la muchedumbre desconcertada.<span id="more-141"></span>Tres segundos separaban al karateca brasilero de su primer triunfo en los XV Juegos Panamericanos. Su rival, Yílber Ocoró, un hijo de Buenaventura, se había sugestionado a sí mismo con una serie de mensajes que negaban la existencia de lo imposible. Yílber tenía razón: en el tiempo de un suspiro cerró una diferencia que parecía abismal en ese instante, arruinó la fiesta de los brasileros y empezó la de sus compatriotas.</p>
<p><img class="alignright size-medium wp-image-374" title="ocoro2" src="http://revistaebano.com/articulos/wp-content/uploads/2010/01/ocoro2-209x300.jpg" alt="" width="209" height="300" />Los únicos gritos que se oían en las graderías eran los de la vallecaucana Ana María Escandón, quien también compitió en esos Juegos.</p>
<p>Más tarde, ese mismo día, Yílber venció a rivales de Cuba y Canadá. Perdió en la final ante al chileno Diego Bohórquez, pero besó su medalla de plata y sintió en ella un sabor más glorioso que el del oro. Era un premio a una década de disciplina, el galardón más brillante entre sus muchos triunfos y, también, la promesa de hazañas futuras.<br />
Yílber Ocoró es uno de los atletas más destacados de Colombia , pero necesitó algo más que fuerza y rapidez para darle golpes definitivos a la adversidad. “Lo principal en el karate es la constancia y la disciplina. Inicialmente no tenía destreza para este deporte”, comenta el deportista de 29 años.</p>
<p>Cuando habla, sorprende. No por la gravedad de su voz, sino por el tono jovial con el que cuenta su historia. Ha sido campeón nacional de karate 20 veces y fue subcampeón panamericano en los juegos de Rio de Janeiro 2007, pero sus palabras vibran con un timbre de dicha atemperado con una sincera modestia. Tiene la humildad de quien no se dejará nunca obnubilar por sus hazañas. El empinado camino hacia el triunfo lo ha hecho solidario con los que, como él, debieron hacerle frente a la pobreza.</p>
<h3>Retos y ascensos</h3>
<p>Criado por su padrastro Rufino Rentería, por su madre Alicia Venté y por su abuela Hipólita Gómez, Yílber conoció a su padre natural cuando tenía doce años. Estudió su primaria en el corregimiento de Llano Bajo, en Buenaventura, y el bachillerato en el Instituto Antonio Nariño, del cual se graduó como técnico industrial en electricidad, en 1999.</p>
<p>Dos años antes de terminar su bachillerato observó cómo su profesor de educación física, Joselito Gamboa, quién además era técnico de la selección de Karate del Valle, animó a una de sus compañeras de estudio para que entrenara ese arte marcial, pues descubrió en ella grandes virtudes atléticas.</p>
<p>Yílber Ocoró le comentó a su profesor que él también quería entrenar. Si bien sus habilidades físicas no eran tan manifiestas, el futuro campeón quería transformarse en un peleador similar a los protagonistas de los filmes de artes marciales: “Me llamaban la atención las películas de Bruce Lee”, recuerda sonriente Yílber.</p>
<p>En 1998, ese muchacho animado por los héroes de ficción ya era un guerrero en la vida real. Un año después de ingresar al mundo del Karate de la mano de su profesor y entrenador Joselito y de su esposa, Rosalí Ramos, quien también era artista marcial, Yílber Ocoró logró su primer título nacional.</p>
<p>“Trabajar con la esposa de mi entrenador me ayudó mucho porque empecé a entrenar a su nivel, a ser parte de un trabajo que ya venía muy adelantado con ella”. Además de estas condiciones privilegiadas de su preparación, Yílber destaca la generosidad de su mentor deportivo: “Asumió roles que no le correspondían. Me llamaba a entrenar a su casa para alimentarme de acuerdo con las exigencias físicas que yo estaba teniendo, porque sabía las condiciones en las que yo vivía”.</p>
<p>Después de conquistar su primer campeonato, en Manizales, en 1998, Yílber inició su recorrido por los caminos del oro. Primero conquistó cuatro preseas en la categoría juvenil y después descubrió la importancia de la experiencia y de la fortaleza mental en la categoría de mayores.</p>
<p>A pesar de que, en su opinión, los jueces favorecían a los competidores con una trayectoria más larga, no dejó que ninguna derrota fuera definitiva. Su régimen consistía en tres jornadas de entrenamiento. Por la mañana y por la noche se preparaba bajo la dirección de su entrenador. Al mediodía entrenaba por cuenta propia.</p>
<p>Combate a combate fue adquiriendo la racionalidad de los experimentados. Competir con artistas marciales de alto nivel como Óscar Ramos, de la delegación antioqueña, expandió su arsenal técnico y le dio la frialdad que define los momentos más complejos de su disciplina.</p>
<p>Recuerda Yílber de sus lidias con Oscar Ramos: “Cuando competíamos, me decía: ‘Ese punto era tuyo’, si el juez se lo daba a él y él creía que no estaba mal marcado. Me decía: ‘Te vi tal falla’. Tienes que mejorar en esto. También le decía a mi entrenador: ‘Trabájale a Yílber esto’ o lo otro. Me dijo también que le gustaría estar conmigo en la selección Colombia cuando saliéramos a un torneo internacional”.</p>
<h3>Llega el respaldo</h3>
<p>Aunque muy pronto se ganó la titularidad de la selección Valle y venció a varios de los más respetados karatecas del país, su situación económica y la falta de patrocinio le impedían la salida hacia otra ciudad y menos a torneos internacionales. “A veces el entrenamiento quedaba a media marcha. Uno se preparaba, pero como no se podía viajar, ahí quedaba toda la preparación”.</p>
<p>Desde 2005, Yílber ha podido visitar otros países de América Latina gracias al apoyo de la Fundación Sociedad Portuaria Regional de Buenaventura. Su primer paso hacia la medalla de plata en los XV Juegos Panamericanos fue una la presea de bronce que obtuvo en los VIII Juegos Sudamericanos, disputados en 2006, en Argentina.</p>
<p>Durante esos juegos, un oponente ansioso de remontar la diferencia por la que Yílber se le imponía, incurrió en un movimiento irregular y dejó al bonaverense fuera de combate. Las reglas del Karate competitivo estipulan que si un karateca pierde el sentido luego de una maniobra no aprobada por los jueces, el combatiente lastimado es el ganador, pero no puede seguir compitiendo en las siguientes rondas.</p>
<p>Sin embargo, el bronce fue la puerta de entrada de Yílber a su hazaña de los Panaméricanos de 2007 en Río de Janeiro. Con el apoyo de la Fundación Sociedad Portuaria viajó a Tokio, Japón, a representar a Colombia en un mundial de Karate, y a Venezuela, a participar en otro torneo panamericano de su disciplina.</p>
<p>El patrocinio de la Fundación también le permitió culminar sus estudios de Contaduría en la Universidad del Valle.</p>
<p>Sonriente, señala que se graduó en septiembre de 2009 y que así cumplió otro de sus sueños: el de ser profesional.<br />
“Queremos contribuir a la formación integral de las personas. Yílber no es sólo un deportista, sino un ejemplo de talento humano competitivo. Es un muy buen estudiante y por eso consideramos que apoyarlo en su vida académica, además de colaborarle para que compita en otros países, es fundamental”, afirma Flor María Yanes, Gerente Social de la Fundación Sociedad Portuaria Regional de Buenaventura.</p>
<p>El karateca oriundo del Pacífico vallecaucano se describe como un atleta explosivo. La certeza con la que ataca a sus rivales contrasta con la serenidad en la que se sumerge durante su tiempo libre. Lee, escucha baladas y ve comedias de cine para aliviar los afanes de la vida deportiva. .</p>
<p>El entrenador de Yílber, Joselito Gamboa, lo describe como una  persona bastante dedicada. “Tiene las cualidades físicas, pero, por encima de todo, tiene la fortaleza mental. Es muy disciplinado y tiene mucho sentido de pertenencia.</p>
<p>Es la razón de ser el grupo de quienes entrenan con él y el ejemplo de los que vienen atrás.</p>
<p>“La meta de Yílber es ser campeón mundial de Karate. El tiene todos los elementos para llegar a serlo”, asegura Joselito Gamboa.</p>
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		<title>Historias mínimas de Usain Bolt</title>
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		<pubDate>Thu, 07 Jan 2010 23:40:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Revista Ebano</dc:creator>
				<category><![CDATA[:: EN ESTA EDICIÓN::]]></category>
		<category><![CDATA[Deportes]]></category>

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		<description><![CDATA[El velocista es un prototipo de hombre jamaiquino que explota cualidades heredadas de sus antepasados africanos y que busca metas que miden más de cien metros.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Con 23 años Usain Bolt podría pasar a feliz retiro y dedicarse a lo que más le gusta hacer mientras no corre las 18 horas de su rutina semanal: dormir. Ya todas las hazañas están cumplidas, las marcas rotas y las páginas de la historia del deporte lo reseñan como el humano más veloz.</p>
<p>Pero el atleta jamaiquino quiere algo más que no tiene nada que ver con plusmarcas o medallas: “Sacar todo el dinero posible de esto antes de retirarme”, le dijo al periodista Robert Crampton, quiere ser el primer atleta en ganar tanto como las estrellas de la NBA, el béisbol estadounidense o el fútbol europeo.<span id="more-137"></span><a href="http://revistaebano.com/articulos/wp-content/uploads/2010/01/usainbolt2.jpg"><img class="alignright size-thumbnail wp-image-364" title="usainbolt2" src="http://revistaebano.com/articulos/wp-content/uploads/2010/01/usainbolt2-200x138.jpg" alt="" width="200" height="138" /></a>No sorprende que ahora tenga sus intereses puestos en elevar sus estratos bancarios, justa razón porque en la pista atlética logró en doce meses lo que le había costado al resto del atletismo 41 años: bajar en once centésimas el récord de los cien metros planos.</p>
<p>Ocurrió que en la noche del 16 agosto de 2009, en el verano de Berlín, corrió durante 9,58 segundos y se desplazó cien metros, la nueva y actual marca universal de esa modalidad deportiva. Cruzó tan sobrado que llegó a bailar reggae y a tomarse fotos envuelto en la bandera de su país al lado de un tablero electrónico que mostrabraba  el 9,58. Sus principales rivales Tyson Gay y Asafa Powell apenas se acercaban a lo que Bolt ya había marcado meses atrás.</p>
<p><a href="http://revistaebano.com/articulos/wp-content/uploads/2010/01/usainbolt3.jpg"><img class="alignright size-thumbnail wp-image-365" title="usainbolt3" src="http://revistaebano.com/articulos/wp-content/uploads/2010/01/usainbolt3-200x133.jpg" alt="" width="200" height="133" /></a> A la pregunta de qué le había pasado por la cabeza mientras competía respondió “sólo he tenido que centrarme y relajarme. El resto estaba todo hecho”.</p>
<p>Los especialistas atinaron a decir que esta vez sí se esforzó, no cómo el año anterior en Pekín en los Juegos Olímpicos cuando batió por tres centésimas la plusmarca reinante impuesta por él dos meses antes. Ese sábado Bolt sabía que medio mundo lo miraba (1000 millones de telespectadores), por que al ser tan simple de entender que ese deporte consiste en correr y llegar primero, convoca cualquier tipo de espectador terrícola.</p>
<p>Vistiendo su metro con 95 centímetros de amarillo y verde, con zapatillas naranja número 47 y medio, antes de que se avisara la partida se pasó las manos por su rapada cabeza, hacía como si apuntara con un arco, todo fue tan rápido que nueve segundos después se golpeaba el pecho para celebrar. En esas estaba cuando cruzó la meta con un 9,69, gestos que no repitió en Berlín y redujo hasta lo impensable la marca 9,58 segundos.</p>
<p>Estas imágenes de Bolt compitiendo contra Bolt en la pista del Nido de los Pájaros, en Oriente, sólo son comparables con las añejas, grises y cinematográficas de Jesse Owens, un atleta negro norteamericano que saltó en Berlín, también en un agosto pero de 1936, y se mantuvo en el aire con los brazos abiertos como las alas de un pájaro, y cayó 8,06 metros adelante.</p>
<p><a href="http://revistaebano.com/articulos/wp-content/uploads/2010/01/usainbolt4.jpg"><img class="size-thumbnail wp-image-366 alignleft" title="usainbolt4" src="http://revistaebano.com/articulos/wp-content/uploads/2010/01/usainbolt4-157x200.jpg" alt="" width="157" height="200" /></a>La prueba final de Salto de Longitud en los Juegos Olímpicos de Alemania se había vendido como mucho más que una competición deportiva, era toda una propaganda del régimen nazi que tenía en el duelo entre Owens y el prototipo árido Lutz Long el cartel principal. El resultado, un récord que perduró 25 años, fue para los once mil berlineses asistentes y para Adolfo Hitler, un mazazo.</p>
<p>Lo que pasó en China no impactó por ser un mensaje contestatario de la raza negra, como en los Olímpicos de Berlín, en 1936, sino por la extrema tranquilidad y confianza que reflejó Bolt, dignas de un acróbata antes que de un deportista de alto rendimiento.</p>
<p>Un atleta alemán de apellido Unger quien compitió a su lado en las pruebas clasificatorias en esas olimpiadas, dijo que “ni siquiera se molestó en entrar en calor. Llegó con su bañador y sus zapatillas, tomó carrerilla, probó la salida y se hizo cien metros en 9,92 segundos. Para mí, todo esto es una gran tomadura de pelo.”</p>
<p>Pero donde se siente más tranquilo y confiado es jugando Play Station, Pro Evolution Soccer y Call of Duty sus favoritos, se enfrenta a otros aficionados de los video juegos por Internet como anónimo, “porque no quiero que la gente vaya por ahí diciendo que le ha ganado al hombre más rápido del mundo.”</p>
<h3>El nido jamaiquino</h3>
<p>Quienes lo conocen cuando no corre consideran que es de esos seres que parecen tener el destino marcado y que no busca el éxito sino que el éxito lo busca. Se comporta ante la prensa sin aparentar lo que no es, pero autorregulándose para no hablar de más.</p>
<p><a href="http://revistaebano.com/articulos/wp-content/uploads/2010/01/usainbolt5.jpg"><img class="alignright size-thumbnail wp-image-367" title="usainbolt5" src="http://revistaebano.com/articulos/wp-content/uploads/2010/01/usainbolt5-200x173.jpg" alt="" width="200" height="173" /></a>Usain Bolt sigue siendo un auténtico transeúnte de las calles jamaiquinas, un aficionado al hip hop que se bebe un par de cervezas y rumbea con la novia de siempre (Mizzican), un hincha del Manchester United que sortea inconvenientes más normales que sus 40 kilómetros por hora en la pista, como el estrellón que sufrió en su BMW a las afueras de la ciudad de Kingston sobre una carretera mojada.</p>
<p>Sigue rechazando ofrecimientos del extranjero y entrena en un centro deportivo estatal de Jamaica, “no soy capaz de imaginarme viviendo en otro lugar”. Ahí donde siendo un niño adventista del Séptimo Día se entrenaba en una pista de hierba, metida entre palmeras y vegetación de la escuela Hebert Morrison de la ciudad Montego Bay.</p>
<p>Bolt llegó a esta ciudad proveniente de una aldea de mil habitantes de nombre Trelawny, donde nació sin pobreza y junto a su madre y su padre, el tendero Wellesley. Estas cualidades lo diferenciaron del 80% de la niñez jamaiquina que tienen justo en la carencia de familias completas e insuficiencia económica su rasgo común.</p>
<p>Es el atletismo de distancias cortas para Jamaica lo que son las pruebas de resistencia en el mismo deporte para Kenia o el fútbol para Brasil, donde se estimulan las dotes naturales de sus gentes para brindar una opción de vida y figurar en el panorama de las pruebas de élite entre naciones.</p>
<p>En Montego Bay, población orgullosa del cantante Bob Marley, donde el atletismo es asimilado como una oportunidad para salir de la exclusión, se aglomeran hasta treinta mil personas para ver el Campeonato Nacional de Atletismo de Secundaria</p>
<p>En estos escenarios el adolescente Usain logró ser el primer atleta junior en marcar menos de 20 segundos en los doscientos metros, su especialidad desde el colegio, y en ganar en la misma modalidad el oro en los campeonatos nacionales de Jamaica en 2007, con 19,75 segundos, su antesala a la gloria internacional, porque en los dos años venideros se adueñó del dorado olímpico y mundial, con 19,30 y 19,19 segundos, plusmarcas impuestas, superadas y vigentes por él, como para no perder costumbre.</p>
<p>De esos campos de entrenamiento han surgido velocistas como Dwight Robinson, Teyaskie Lewin, Gerald Duncan y ya se habla del prospecto Dexter Lee. De los estímulos y bondades del lugar se menciona el aire libre de contaminación, pues no hay fábricas; la perseverancia de su gente, los antecedentes de la esclavitud y hasta el agua pura.</p>
<p>El asunto mereció un estudio elaborado el año pasado por la Universidad de Glasgow y de la de las Indias Occidentales (UWI). Durante dos años se analizaron a más de doscientos atletas jamaiquinos, descubriendo que casi el 70% tenía en sus fibras musculares un componente químico denominado Actinen A que potencia las piernas. El mismo test se realizó con un grupo de australianos, y sólo un 30% tenía el componente.</p>
<p>Mientras brotan las futuras estrellas jamaiquinas y la expectativa por el Bolt versión Londres 2012 crece y a la par la discusión entre quienes sostienen que lo espectacular en su obra concluyó, y los que consideran que en los estadios anglosajones se verá lo mejor, Usain Bolt inició la carrera por ganar tanto dinero posible antes del retiro. En esa noche de Pekin mostró sus zapatillas con la marca de su patrocinador al aire, el impacto mediático fue de 177 millones de euros, su comisión sin duda le dejará más tiempo para dormir.</p>
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